Martes 20 de Febrero de 2018

       

Opinion

Opinion (15)

Mirador político. Hugo Moyano quiso amedrentar al Ejecutivo con una profecía golpista. Otra demostración de la costumbre de la CGT de arremeter contra los gobiernos no peronistas. Asediado por la Justicia, Hugo Moyano quiso amedrentar al Gobierno con una profecía golpista. Pero al confundir su situación penal con la estabilidad de las instituciones terminó haciéndole un favor al Presidente, porque puso en evidencia dos realidades penosas: que cuarenta años después del último golpe militar la democracia sigue amenazada por el poder corporativo y que ese poder, alineado con el peronismo, ocupa el centro de la escena cuando sus socios políticos pierden las elecciones. Mientras esta rémora subsista la democracia será formal, porque habrá un poder por encima del de la soberanía popular. Así como los militares "tutelaron" la democracia entre 1930 y 1983, los sindicatos intentaron hacer otro tanto desde el gobierno de Raúl Alfonsín hasta la fecha. Alfonsín derrotó por primera vez en las urnas a un peronismo no proscripto después de denunciar un "pacto sindical-militar" que prometía entre otras cosas, la impunidad de los uniformados por la represión ilegal. Ya el grueso de la sociedad estaba harta de matonismo y la corrupción disfrazadas de defensa del trabajador y se inclinó masivamente por el radical. A partir de entonces el ataque de la CGT a los gobiernos no peronistas fue constante. La actual situación no es comparable, sin embargo, con la de 1983 y demuestra que la política nativa siempre que tiene la oportunidad se degrada un poco más. En este caso el líder de los camioneros pretende utilizar el poder sindical para aliviar su situación penal. Sin protección política, la Justicia lo investiga y tiene muchas posibilidades de terminar preso no por defender a sus afiliados, sino por distintas formas de latrocinio. Definitivamente Moyano no es Ubaldini. La promesa moyanista de un nuevo helicóptero provocó la ruptura con gremialistas que no están en su situación. La CGT quedó más debilitada y hubo un estruendoso silencio en la primera línea del peronismo, roto apenas por unos pocos dirigentes como el gobernador de Salta que desde hace rato quiere tomar distancia de los impresentables de su partido. Los que hablan de una segunda "renovación" peronista deberían recordar qué hizo la primera en Semana Santa del 87. Hoy los militares no existen como factor de poder, pero ese vacío pretenden llenarlo los violentos, los gremialistas ultramontanos y hasta ex jueces. La Iglesia que suele opinar asiduamente sobre la situación del país está vez no llamó a la cordura a Moyano. Es lógico, su conducción expresa las opiniones del Papa a quien el sindicalismo peronista invoca en sus documentos como ejemplo de búsqueda de un diálogo institucionalizado. Cuando la Iglesia y los sindicatos peronistas invocan el "diálogo" en realidad pretenden influir sobre el poder, pero Macri se sigue haciendo el sordo y para peor gana elecciones una tras otra. Cuando Francisco dice que no es hora de visitar la Argentina espera que cambie la marea, pero Moyano tiene otras urgencias, por eso organiza una marcha y trata de ponerse al frente de la oposición derrotada en octubre. ¿Qué puede perder? Peor sería quedarse en su casa esperando a la Gendarmería.
La historia tiene sus ciclos y los presidentes encarnan el clima de época. La gran mayoría de los gobiernos de la región siguen una tendencia que comparten con sus vecinos porque las condiciones de posibilidad los hicieron presidentes y no al revés.Poco antes de las elecciones de octubre de 2015, Lula hace el último viaje a la Argentina con Cristina presidenta. Antes de regresar a Brasil, le pide a Scioli que vaya a verlo al hotel Alvear. Scioli sube a su habitación, lo recibe Lula en bata, recién salido de la ducha, y le dice: “Daniel, usted tiene que ganar esta elección, porque si usted no gana, en toda Latinoamérica habrá un giro a la derecha”. Y así fue.En Santo Domingo comenzó todo para Latinoamérica. Allí llegó por primera vez Colón al continente y allí se inició la ola de democracias que en los años 80 extirparon las dictaduras militares de América Latina: primero Santo Domingo, después Ecuador, luego Argentina, más tarde Brasil. Antes de los años 80, solo cuatro de los 21 países latinoamericanos eran democracias: México, Venezuela, Colombia y Costa Rica. A cuarenta años de la definitiva instalación de la democracia en la región, el International Institute for Democracy and Electoral Assistance organizó en Santo Domingo un foro para debatir sobre el superaño electoral de 2018, cuando habrá seis elecciones presidenciales, y tres de ellas en países que se ubican entre las cuatro mayores economías latinoamericanas: Colombia el 27 de mayo, México el 1º de julio y Brasil el 7 de octubre. Solo cada 12 años coinciden elecciones presidenciales en Brasil y México, los dos países más grandes, uno con períodos de cuatro años y el otro de seis. Se reunieron en Santo Domingo cuatro ex presidentes: Ernesto Samper, de Colombia, y actual secretario de Unasur; Carlos Mesa, de Bolivia, predecesor de Evo Morales; Vinicio Cerezo, de Guatemala, y Leonel Fernández, de República Dominicana; la actual vicepresidenta de este país, Margarita Cedeño; ministros como el actual de Justicia de Brasil, Torquato Jardim (quien anticipó la condena de Lula); jueces, entre ellos el del fuero electoral de México, José Vargas Valdés; senadores, diputados, delegados de Cepal, OIT, académicos y periodistas. Fuimos 44 personas para debatir horizontalmente y exponer cada uno en diferentes paneles. A mí me tocó, junto con el ex presidente boliviano Carlos Mesa, quien fue periodista, el panel “Impacto de las redes sociales y la posverdad en la democracia”. Y la política, por lo menos la de corto plazo, depende de la economía. Mientras las economías crecen, los oficialismos cosechan aplausos. En los 90 el crecimiento que trajeron los gobiernos pro mercado con sus privatizaciones no solo aumentó el producto bruto latinoamericano 3,2% de promedio anual, sino que creó un clima de satisfacción social a una mayoría, lo que generó el triunfo electoral del oficialismo en toda la región y la modificación de las constituciones de Perú, Argentina y Brasil, permitiendo por primera vez reelecciones: Fujimori, Menem y Fernando Henrique Cardoso. Este último fue el único estadista porque no quiso volver a forzar la Constitución para intentar un tercer mandato, lo que sí hizo Fujimori e intentó frustradamente Menem, y ambos terminaron enfrentando la cárcel. El agotamiento del modelo económico neoliberal produjo “la media década perdida” entre 1998 y 2003, que desembocó en la mayor parte de Latinoamérica en un giro a la izquierda, que nuevamente, gracias al crecimiento económico del ciclo de las materias primas altas, hizo que ganaran las elecciones los oficialismos en toda Latinoamérica. Hasta que los precios altos bajaron y la rueda de la historia volvió a girar hacia gobiernos de centroderecha en la mayor parte de la región: Macri en Argentina, Piñera en Chile y Kuczynski en Perú, como temía Lula en su último encuentro con aquel Scioli candidato presidencial. Macri no es solo Macri. Como tantas veces se insistió en estas columnas, la historia tiene sus ciclos y los presidentes encarnan el clima de época. La gran mayoría de los gobiernos de la región siguen una tendencia que comparten con sus vecinos porque las condiciones de posibilidad los hicieron presidentes y no al revés. El aumento del precio del petróleo que preocupa a Federico Sturzenegger porque aumenta la inflación (ver mañana el reportaje largo al presidente del Banco Central) al mismo tiempo es una señal positiva para la economía de todos los países emergentes. El problema de Latinoamérica es que su suerte sigue dependiendo de la ruleta de los precios de las materias primas. Hoy ya no hay, como hasta hace cuarenta años, una vía violenta de acceso al poder, ya sea a través de guerrillas o de golpes militares, pero los países de la región pasaron de crecer en promedio un 5,5% hace cinco años a menos del 1,1% en 2016 con los precios de las materias primas en baja. Entre 2004 y 2014, 60 millones de latinoamericanos salieron de la pobreza. Pero entre 2015 y 2017, 18 millones de ellos volvieron a caer en ella. En 2018, una parte podrá volver a ser clase media. La mejor noticia para Macri es este viento de cola que soplaría en toda la región. El foro de Santo Domingo confirmó una conclusión obvia: la economía determina la política. Gorbachov quiso reformar la Unión Soviética con libertades políticas, mientras que Deng Xiaoping, con libertades económicas. La comparación de la China y la Rusia actuales es el mejor ejemplo de qué es causa y qué consecuencia. Macri debe tenerlo siempre presente. Extractivismo es igual a dependencia. En un contexto donde dos libros casi homónimos –How Democracies Die, de los profesores de Harvard Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, y How Democracies End, del profesor de la Universidad de Cambridge David Runciman– reflejan regresiones democráticas en la periferia de Europa y en Asia, refiriéndose a Latinoamérica Ernesto Samper citó a Churchill al decir: “Soy optimista porque es más útil”. Pero su optimismo no se apoyó solo en el voluntarismo porque, por primera vez después de una década, desde la crisis de Lehman Brothers en 2008, crecen simultáneamente los tres grandes bloques económicos del mundo, Estados Unidos, Europa y Asia, al mismo tiempo que el precio de las materias primas mantiene su tendencia al alza: 13% en 2017 sobre 2016. Esto significa el fin de tres años seguidos de recesión en Latinoamérica, donde la economía del subcontinente en su conjunto cayó 0,4% en 2015, 0,9% en 2016 y 1,1% en 2017, mientras que para 2018 se prevé un crecimiento de 2,2%. Y la caída ya venía de antes porque, después de tener entre 2009 y 2011 el ciclo latinoamericano de mayor crecimiento económico de su historia, interrumpido en 2009 por la crisis de Lehman Brothers, la economía de la región rebotó creciendo en 2010 el 6%, en 2011 el 4,3%, en 2012 el 3,1%, en 2013 el 2,5%, y ya en 2014 solo 0,7%, anticipando la caída del producto bruto que se venía.
El deporte argentino celebra el primer matrimonio formal con las competencias de videojuegos: la Liga Nacional de Básquet lanzará en mayo su campeonato de eSports que derivará en una gran final presencial, en un estadio, probablemente el de Obras Basket. La noticia llega con otra novedad: la Liga eSports será organizada en conjunto con la Asociación de Deportes y Videojuegos de la Argentina (DEVA), una entidad con personería jurídica desde mayo de 2017 y que procura orientar una actividad caótica que no detiene su crecimiento. ¿Por qué las organizaciones deportivas abrazan con tanto entusiasmo el mundo de los eSports? Porque ahí está el público que naturalmente, décadas atrás, engordaba los ratings televisivos, llamaba a las radios para opinar y compraba las revistas deportivas. Ahora se hace necesario ir a buscarlo, seducirlo y recordarle que la épica de los héroes deportivos sigue viva y es fascinante. Una vez que se capta su atención, el relato y el modo de consumirlo debe ser diferente al de sus padres, porque se los encuentra en otro tipo de plataformas. Clubes de fútbol, la NBA, la Fórmula 1 y la NHL son algunas de las grandes organizaciones deportivas que salieron a buscar a esa audiencia que arma su menú de entretenimiento por fuera de las estructuras tradicionales."Cuando transmitimos las finales de la Liga 2017 por Twitter, que fueron vistas por más de 600 mil usuarios únicos, los datos nos mostraron que el 80 por ciento del público era masculino y menor de 35 años. Lo cual nos llevó a dos conclusiones: que tenemos que encontrar a los espectadores ahí donde estén y que debíamos potenciar el básquet femenino. A la liga femenina empezamos a darle mayor relieve y los eSports nos permiten alcanzar a los gamers con una competencia organizada bajo el paraguas de la Liga..", cuenta Juan Diego García Squetino, Director de Marketing y Patrocinios de la Liga Nacional de Basquet. Las transmisiones de estos eSports irán por Twitch, Facebook, Twitter y YouTube, los canales habituales por los que circulan estos contenidos. La pretensión de la Liga es llegar a los 500 mil participantes online, en un mercado que tiene 1,5 millones de jugadores electrónicos y alrededor de 5 millones de gamers recreativos. Las estimaciones corren por cuenta de la DEVA, que es presidida por Nicolás Crespo. "Esta alianza con la Liga de Básquet nos permite darle visibilidad al mundo de los videojuegos, que ya cuenta con espacios destacados en señales como TyC Sports, ESPN y Fox Sports. Nuestra idea es generar información sobre esta industria y profesionalizar el rubro. Los videojuegos también pueden ser herramientas educativas y los eSports precisan de un ordenamiento. Hoy un chico que recién empieza a jugar, se anota en un torneo y se topa con equipos rivales que son muy profesionales. El equivalente sería a que uno empieza a jugar al fútbol o al básquet y cuando va a competir tiene que enfrentar a Messi y a Ginóbili. No existen los niveles intermedios. Queremos desde DEVA desarrollar el camino completo, no simplemente lanzar a jugadores a un profesionalismo extremo.", cuenta Crespo, de 28 años y que dice haber aprendido inglés gracias a los videojuegos. La DEVA cuenta como antecedente haber organizado una competencia de eSports en los últimos Juegos Bonaerenses con más de 2.500 participantes.Bajo el paraguas de la Liga de Básquet se jugarán competencias de NBA2k18, FIFA 18, PES 18, League of Legends (LOL), Clash Royale, Heartstone, DOTA 2, Overwatch, PUBG y CS GO. Los diferentes títulos, casi todos los más populares de la industria, apunta a las preferencias de los jugadores según su edad. "El fanático del LOL está entre los 15 y los 25 años, mientras que los de Clash Royal van a la franja 8-16. En promedio el jugador de FIFA es mayor a los 25 años. Cada videojuego tiene su impacto especial en diferentes momentos de la vida de los gamers", dice Crespo. "No es nuestra idea lanzar un juego de la Liga Nacional como obviamente si hace la NBA para armar sus eSports. Queremos darle a los gamers un espacio y que la Liga se meta así en un mercado electrónico. Es parte de nuestra estrategia digital que comenzó con la plataforma de contenidos propia y que ahora sigue con dos partidos semanales, los jueves y viernes, a través de Facebook Live. La liga femenina también lo tendrá en Facebook y en Twitter. Y nuestra intención es volver a dar por Twitter las finales como hicimos en 2017", completa García Squetino. La decisión de la Liga Nacional de Básquet es salir a conquistar por todos los frentes al público juvenil sin descuidar el corazón de la competencia: el espectáculo en vivo y el interés deportivo que representa. Parte de la estrategia fue cerrar el patrocinio de Red Bull para la Liga de Desarrollo, una marca que suele producir sus propios contenidos vinculados a deportes de acción y experiencias intensas en diferentes deportes. El básquet de clubes tiene para el período 2018-2021 un plan de marketing concentrado en cuatro patas: el público que va a la cancha, el público que lo sigue por TV, el público digital y el público "gamer". Las multitudes subterráneas y conectadas que tienen los eSports es la dirección a la que apuntan los deportes tradicionales para atraer lo que antes venía solo y ayudado por la herencia cultural: el público. El comportamiento de las nuevas generaciones insinúa que esa inercia es la que está en riesgo.
Juan Schiaretti se afeitó el bigote y publicó la foto con su nuevo aspecto en las redes sociales. En Twitter, explicó que estaba cumpliendo la promesa de hacerlo el día que estuviesen en marcha las obras de todos los gasoductos troncales. Sin proponérselo, el gobernador de Córdoba tal vez haya consumado un temor que arrecia en su partido, el peronismo, con las barbas en remojo por la posible perpetuación del macrismo en el poder.Los múltiples caminos de la oposición siguen siendo la gran ventaja que baraja el oficialismo, aun en estos tiempos en los que el rigor de la economía y la larga espera de mejoras sociales abren dudas sobre la eficacia del Gobierno. Es una circunstancia; nunca es recomendable anticipar victorias basadas en desgracias ajenas. El peronismo no es uno sino muchas fracciones, tantas como la mirada de su propio futuro de cada dirigente. Schiaretti es un caso extremo por su proximidad explícita al Presidente; el "club del helicóptero" del kirchnerismo, con sus deseos confesos de que Macri se vaya antes y en forma abrupta, es la otra orilla de ese mapa. En busca de la reelección, el gobernador no descarta un acuerdo con Macri que lo convierta en su candidato. De hecho, hay funcionarios nacionales que no niegan esa posibilidad, aun en contra de las ilusiones de ganar Córdoba que en nombre de Cambiemos tienen los radicales Mario Negri y Ramón Mestre.Definido como el gobernador opositor con mejor relación con Macri, Schiaretti es un caso más en el laberinto del PJ. Pero no es el único mandatario provincial que anticipará las elecciones en las que jugará su propia suerte de los comicios nacionales. En ese plan también están, al menos por ahora, los gobernadores peronistas de otras provincias como Gustavo Bordet (Entre Ríos), Sergio Uñac (San Juan), Juan Manzur (Tucumán) o Domingo Peppo (Chaco). No pasará el verano hasta que una foto los reúna; una cumbre entre los caciques provinciales del PJ se viene preparando hace semanas para fijar una posición común: menos complacencia con el Gobierno y rechazo a Cristina Kirchner, más lejos del oficialismo, pero sin abrirle la puerta a la expresidenta. En la provincia de Buenos Aires, una reunión similar a la que planean los gobernadores, fracasó la semana pasada por la misma razón. El kirchnerismo no fue a la cumbre del nuevo presidente partidario, Gustavo Menéndez, advertido de que sería solo aceptado como una fracción más, no como la mayoría hegemónica que fue.
El presidente Macri agitó uno de los mitos más antiguos de la Argentina para fundamentar una de sus principales políticas. Para explicar en Davos que es “natural” un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, afirmó que “en la región todos somos descendientes de europeos”. Cabe aclarar que la “Unión Europea”, al igual que cualquier unidad latinoamericana, nada tiene realmente de “natural”. Son productos de decisiones económicas, históricas, políticas. Así que, seamos o no descendientes de europeos, eso no implicaría ninguna unión “natural”. Pero, como la historia, la antropología y otras ciencias han demostrados exhaustivamente, ni en Argentina ni en América Latina somos “todos descendientes de europeos”. Actualmente, más de la mitad de la población argentina tiene alguna ascendencia indígena, según investigaciones del Conicet. Eso no significa que seamos indígenas, significa que nuestras ascendencias son mucho más diversas de lo que pretende el imaginario europeísta que el Presidente vuelve a promover. Además, un 2,4 por ciento de la población se considera a sí misma como parte de los pueblos originarios; hay descendientes argentinos de inmigrantes latinoamericanos y afroargentinos. Incluso, hace mucho tiempo en Argentina hay descendientes de sirios, libaneses, chinos, coreanos... Y todos los argentinos debieran ser iguales ante la ley, iguales en el trato de las instituciones, iguales en su derecho a ser diferentes. Iguales cuando el Presidente de la Nación afirma en público de quiénes descendemos.Negar nuestra diversidad es negar nuestras historias múltiples, nuestras diferentes identidades y tradiciones. Pretender que esa multiplicidad encaje dentro de los cánones europeístas siempre fue y seguirá siendo un gesto autoritario. Es como decir que Argentina es un país católico, o de gauchos, o de cualquier estereotipo que arrase nuestra diversidad. Estos se agrava en otros países de “la región”, porque muchos de ellos reconocen más que la Argentina su constitución mezclada o mestiza. En Brasil sería imposible que una autoridad política dijera que los brasileños son todos descendientes de europeos. Lo mismo en Paraguay, incluso en socios como Bolivia. Y ellos siguen siendo mayoría por lejos en el Mercosur. Es muy cierto que la Argentina es un país muy abierto. Por ejemplo, los hijos de los argentinos que emigran a Europa no pueden ser presidentes; en cambio, aquí el hijo de un inmigrante europeo puede ser Presidente de la Nación. Se lo considera argentino, se le otorga ciudadanía. Pero no es aceptable que, desde posiciones públicas, los hijos de los inmigrantes europeos pretendan que todo el país es igual a ellos. Por Alejandro Grimson
Declaró hace poco el presidente Donald Trump que, dada la ola de frío sin precedente que azotaba el nordeste de su país, "no le vendría mal a Estados Unidos un poco de calentamiento global". Es exactamente al revés. El calentamiento global causa fenómenos de clima extremo. Glaciaciones repentinas. Tormentas calamitosas. Granizo apocalíptico. Calor homicida. Pero estoy persuadido de que no es menester aclarar semejante obviedad. Excepto, claro, porque la frase calentamiento global, aunque se ajusta a los hechos, dice poco sobre el desastre por venir. Inspira la idea de que solo hará un poco más de calor. No es así. El cuadro febril que sufre nuestro pequeño planeta verde y azul traerá aparejados inviernos cósmicos, pero también un desastroso aumento en el nivel del mar y la destrucción de ecosistemas completos. Pero se lo politiza, se lo polariza, y ahí vamos, con otro asunto decisivo que se agosta en un debate que ganará el que grite más fuerte. Lo mismo ocurre con la palabra ecología, incrustada de prejuicios, de política y de etiquetas. Oikos significaba, en griego clásico "casa", pero no solo en el sentido de una construcción, sino en el de una morada. Ecología es el estudio de nuestro hogar. Ese hogar es el planeta Tierra. En este punto, por desgracia, el lenguaje vuelve a jugarnos una mala pasada. La complejidad de nuestra morada celeste está más allá de toda posible comprensión. No es una casita en dos plantas o un bonito departamento en el centro. No es una tienda de campaña o la cueva de Polifemo, para citar a Homero. Es un milagro cuya dinámica nos abruma y nos supera. También hemos despersonalizado la cuestión. Hablamos de medio ambiente y de ambientalistas. Como si todo el asunto fuera algo aparte de nosotros. Pero es el hogar de todos nosotros, y la trama de la vida, delicada, frágil e innumerable, es el único techo que nos protege de la noche furiosa del universo. Vamos mejor al jardín. Ha hecho calor estos días y pasan volando los frutos del diente de león, que aquí llamamos "panaderos". Hace unas semanas varios tipos de abejas y mariposas polinizaban las proverbiales flores amarillas; entre ellas, un pequeño himenóptero de color verde metálico que parece una joya que vuela, un bichito de película de ciencia ficción. Pero es real y está en este jardín. Hoy. Ahora. Si nos arrodillamos, descubriremos una miríada de seres vivientes. Hay arácnidos, insectos, crustáceos terrestres (los queribles bichos bolita) y mil más. Por allá anda un hornero picoteando en el verde; está alimentándose. Sin él, el jardín se convertiría en un hervidero de artrópodos. Sin los artrópodos los pájaros se extinguirían. Pero hay más. Casi invisible, existe una legión de organismos que corren, reptan, cavan y vuelan. Son más pequeños que el punto al final de esta frase, y solo un experto podría -acaso- adivinar su filiación. Sin embargo, también son hilvanes en la delicada y frágil trama de la vida. Más allá del poder de nuestros ojos, hay microorganismos que ayudan a las raíces a absorber nutrientes, bacterias que transforman los desechos en el fértil humus, parásitos que mantienen en equilibro especies no menos pequeñas, pero que podrían asolar la región y convertirla en un páramo. Es un rasgo de nuestro hogar planetario. Nada sobra. Nada está de más. La Providencia nos ha concedido una morada cuya relojería es perfecta e insondable. El viento y la lluvia; el guano de las aves; el aragonito cristalino de los moluscos, que dará origen a blancas playas de ensueño; las expansivas levaduras; los cardúmenes hipnóticos y el gran depredador blanco; el polen que surge como un vaho espectral de las tuyas en primavera; la araña que espera; las pulgas de agua; el sol y la alquimia prodigiosa de la clorofila, y nosotros, que también somos parte del tejido de la vida. No hay nada que conquistar. Es nuestro hogar. Vivimos aquí. 12 24 de enero de 2018 Declaró hace poco el presidente Donald Trump que, dada la ola de frío sin precedente que azotaba el nordeste de su país, "no le vendría mal a Estados Unidos un poco de calentamiento global". Es exactamente al revés. El calentamiento global causa fenómenos de clima extremo. Glaciaciones repentinas. Tormentas calamitosas. Granizo apocalíptico. Calor homicida. Pero estoy persuadido de que no es menester aclarar semejante obviedad. Excepto, claro, porque la frase calentamiento global, aunque se ajusta a los hechos, dice poco sobre el desastre por venir. Inspira la idea de que solo hará un poco más de calor. No es así. El cuadro febril que sufre nuestro pequeño planeta verde y azul traerá aparejados inviernos cósmicos, pero también un desastroso aumento en el nivel del mar y la destrucción de ecosistemas completos. Pero se lo politiza, se lo polariza, y ahí vamos, con otro asunto decisivo que se agosta en un debate que ganará el que grite más fuerte. Lo mismo ocurre con la palabra ecología, incrustada de prejuicios, de política y de etiquetas. Oikos significaba, en griego clásico "casa", pero no solo en el sentido de una construcción, sino en el de una morada. Ecología es el estudio de nuestro hogar. Ese hogar es el planeta Tierra. En este punto, por desgracia, el lenguaje vuelve a jugarnos una mala pasada. La complejidad de nuestra morada celeste está más allá de toda posible comprensión. No es una casita en dos plantas o un bonito departamento en el centro. No es una tienda de campaña o la cueva de Polifemo, para citar a Homero. Es un milagro cuya dinámica nos abruma y nos supera. También hemos despersonalizado la cuestión. Hablamos de medio ambiente y de ambientalistas. Como si todo el asunto fuera algo aparte de nosotros. Pero es el hogar de todos nosotros, y la trama de la vida, delicada, frágil e innumerable, es el único techo que nos protege de la noche furiosa del universo. Vamos mejor al jardín. Ha hecho calor estos días y pasan volando los frutos del diente de león, que aquí llamamos "panaderos". Hace unas semanas varios tipos de abejas y mariposas polinizaban las proverbiales flores amarillas; entre ellas, un pequeño himenóptero de color verde metálico que parece una joya que vuela, un bichito de película de ciencia ficción. Pero es real y está en este jardín. Hoy. Ahora. Si nos arrodillamos, descubriremos una miríada de seres vivientes. Hay arácnidos, insectos, crustáceos terrestres (los queribles bichos bolita) y mil más. Por allá anda un hornero picoteando en el verde; está alimentándose. Sin él, el jardín se convertiría en un hervidero de artrópodos. Sin los artrópodos los pájaros se extinguirían. Pero hay más. Casi invisible, existe una legión de organismos que corren, reptan, cavan y vuelan. Son más pequeños que el punto al final de esta frase, y solo un experto podría -acaso- adivinar su filiación. Sin embargo, también son hilvanes en la delicada y frágil trama de la vida. Más allá del poder de nuestros ojos, hay microorganismos que ayudan a las raíces a absorber nutrientes, bacterias que transforman los desechos en el fértil humus, parásitos que mantienen en equilibro especies no menos pequeñas, pero que podrían asolar la región y convertirla en un páramo. Es un rasgo de nuestro hogar planetario. Nada sobra. Nada está de más. La Providencia nos ha concedido una morada cuya relojería es perfecta e insondable. El viento y la lluvia; el guano de las aves; el aragonito cristalino de los moluscos, que dará origen a blancas playas de ensueño; las expansivas levaduras; los cardúmenes hipnóticos y el gran depredador blanco; el polen que surge como un vaho espectral de las tuyas en primavera; la araña que espera; las pulgas de agua; el sol y la alquimia prodigiosa de la clorofila, y nosotros, que también somos parte del tejido de la vida. No hay nada que conquistar. Es nuestro hogar. Vivimos aquí. Por: Ariel Torres
Es probable que en momentos de expansión, cuando un movimiento de ruptura cobra fuerza y se potencia, se registren desbordes. Es probable que cuando una campaña que denuncia abusos de poder -naturalizados desde tiempo inmemorial por hombres y mujeres- se viraliza y se amplifica, muchas personas se sientan incomodadas o teman en ese avance social algo fuera de cauce. Y que desde ese temor les sea más fácil denunciar los errores y regocijarse con los tropiezos que valorar los logros. Algo de eso se percibe no solo en el documento firmado por intelectuales y actrices francesas contra #MeToo, sino también en la indisimulable simpatía con la que fue difundido. Como si esas críticas llegaran para restablecer un orden perdido o poner en su lugar un supuesto desenfreno femenino. Vamos chicas, no exageren, parecen decir. Pienso en la carta que la mexicana Salma Hayek publicó en The New York Times en diciembre ("Harvey Weinstein, mi monstruo") y me dan ganas de abrazarla. La honestidad de su confesión, la delicadeza de esa revisión en la que también se cuestiona a sí misma, merecía un análisis menos frívolo y más empático. Pero las víctimas siempre incomodan. Y no porque "se pongan en el lugar de víctimas", sino porque su denuncia nos obliga a pronunciarnos. En los últimos días, se habló mucho de la tensión entre el puritanismo de la cultura estadounidense, tan afecto a las parábolas de pecado y expiación, y la posición más radical y libertaria de las francesas. En el documento firmado, entre otras, por Catherine Deneuve, muchos percibieron una preocupación de fondo: que el clima de denuncias consolide una ola conservadora que afecte otra gran conquista de las mujeres, la de la libertad sexual. Claro que no es lo mismo el recorrido criminal de Harvey Weinstein (violaciones incluidas) que los comentarios groseros de Dustin Hoffman o las insinuaciones de Kevin Spacey. Las denuncias, además, saltaron del cine a la academia y de allí al mundo del deporte, y seguramente no llegaron a su fin. Por eso llama la atención que el documento francés ponga el foco en el costado más inofensivo, en lo que llama estrategias torpes de seducción, mientras se olvida del dato esencial: el desequilibrio de poder y el hecho de que la cultura del abuso, según señalaron muchas investigaciones, golpea más fuerte en sectores de menores recursos, sin glamour ni cámaras y con menos acceso a la Justicia. Si campañas como mi #MeToo o #NiUnaMenos dieran señales de volverse una caza de brujas, sería bueno dar la voz de alerta. Margaret Atwood lo hizo en el artículo "¿Soy una mala feminista?", que publicó hace días The Globe and Mail, de Toronto. La escritora canadiense, referente del feminismo, se defendía así de quienes la habían cuestionado por pedir que un profesor acusado de abuso sexual no fuera declarado culpable ante la mera denuncia, sino que se esperara el fin de la investigación que la universidad había puesto en marcha. Su reflexión crítica, su llamado a no malograr la lucha con excesos, está muy lejos del documento francés que parece querer negarle legitimidad al movimiento en lugar de hacerle críticas para ayudarlo a mejorar. "Una guerra entre mujeres es siempre agradable para los que no desean el bien para las mujeres. Este es un momento muy importante. Espero que no lo desaprovechemos", escribió. Entre los avances que el movimiento produjo en los últimos tiempos seguramente habrá exabruptos, desbordes. Incluso líneas internas, radicalizaciones y fracturas, puntos de coincidencia -la lucha contra la violencia machista, el reclamo por la igualdad de género- y otros irreconciliables, por ejemplo, la legalización del aborto. Lo que a veces resulta sorprendente es que esas tensiones alegren a alguien. La vitalidad de un movimiento también puede medirse por el balance de acuerdos y conflictos que es capaz de contener en su seno sin romperse. Por: Carolina Arenes
Hay un instante a partir del cual los gobiernos quedan expuestos a la realidad construida por ellos mismos. Macri entró en esa etapa: la pobreza inflexible, la inflación recalculada hacia arriba, el empleo en blanco estancado, y las tarifas y los impuestos ajustados casi al unísono levantan juicios críticos que registran hasta los indicadores de opinión más favorables a la Casa Rosada. Es el peor momento del mejor momento del gobierno de Macri. El Presidente tiene consolidado su poder, logró aprobar en el Congreso la mayor parte de las reformas que pretendía y, por si fuera poco, tiene un horizonte político. Pero es también la etapa en la que la mirada tiende a detenerse más enfáticamente en lo que hace y en lo que deja de hacer. Cambiemos ya tiene pasado en el poder. Ahora, el macrismo comienza a construirse, día por día, más por los hechos que por las promesas. Esa es la imagen con la que cada ciudadano decidirá su voto en el futuro. Se puede resumir en una palabra: resultados. En su primer mensaje como nuevo presidente del radicalismo, el gobernador Alfredo Cornejo , recordó precisamente esa vieja regla de la política. El mendocino incluyó además un anhelo concreto de los radicales: siempre querrán más cargos en la administración; sospechan que el macrismo tenderá a la hegemonía a medida que se consolide en el poder. 26 22 de enero de 2018 • 00:07 Hay un instante a partir del cual los gobiernos quedan expuestos a la realidad construida por ellos mismos. Macri entró en esa etapa: la pobreza inflexible, la inflación recalculada hacia arriba, el empleo en blanco estancado, y las tarifas y los impuestos ajustados casi al unísono levantan juicios críticos que registran hasta los indicadores de opinión más favorables a la Casa Rosada. Es el peor momento del mejor momento del gobierno de Macri. El Presidente tiene consolidado su poder, logró aprobar en el Congreso la mayor parte de las reformas que pretendía y, por si fuera poco, tiene un horizonte político. Pero es también la etapa en la que la mirada tiende a detenerse más enfáticamente en lo que hace y en lo que deja de hacer. Cambiemos ya tiene pasado en el poder. Ahora, el macrismo comienza a construirse, día por día, más por los hechos que por las promesas. Esa es la imagen con la que cada ciudadano decidirá su voto en el futuro. Se puede resumir en una palabra: resultados. En su primer mensaje como nuevo presidente del radicalismo, el gobernador Alfredo Cornejo , recordó precisamente esa vieja regla de la política. El mendocino incluyó además un anhelo concreto de los radicales: siempre querrán más cargos en la administración; sospechan que el macrismo tenderá a la hegemonía a medida que se consolide en el poder. ADEMÁS Macri arriba a Moscú para atraer inversiones y ratificar el vínculo con Putin Patricia Bullrich, sobre los dichos de Eugenio Zaffaroni: "Decir eso es realmente golpista" El pasado kirchnerista está ahí. Todavía sirve para edificar expectativas, pero también comienzan a pesar los hechos que Cambiemos generó en más de dos años. No hay gobierno que viva para siempre de las desgracias que heredó, por conveniente que sea usar la "herencia recibida" como trampolín en sistemas políticos melodramáticos como el argentino. Un eficiente uso del pasado le valió al Presidente ganar las elecciones el año pasado, lo que a la vez le dio una doble ventaja: tener fuerza política para negociar acuerdos reformistas con una parte significativa de la oposición peronista e instalar una idea de permanencia en el poder con un verosímil proyecto de reelección. La opción por el gradualismo económico fue reafirmada una vez más por Macri a su regreso de las vacaciones en Villa La Angostura, lo que no implica sentarse a esperar mejoras que tal vez no lleguen nunca. Es por eso que no se quedará quieto: irá contra el gremialismo, convencido de que allí tiene un obstáculo para el desarrollo económico y una oportunidad de diferenciación política. Eclipsado el kirchnerismo, con su plana mayor encarcelada, el embate de Macri contra los gremios es simultáneo con el avance judicial de varias causas contra sindicalistas que desde años atrás venían haciendo ostentación de sus delitos. Todo el gremialismo cree que detrás del ímpetu de jueces y fiscales está el Gobierno. Las cosas podrían decirse al revés, sin que pierdan veracidad: fue al menos suspendida la garantía de impunidad que durante los gobiernos peronistas tenían esos sindicalistas. El mundo gremial reaccionó con amenazas que sin embargo no ocultan sin embargo los signos de la división y su vocación de negociar un statu quo. Todo ocurre en el momento en el que el peronismo mixtura conversaciones y posibles acuerdos con deseos confesos de que Macri termine antes de tiempo su mandato. Es el kirchnerismo el que vuelve a fogonear la desestabilización, un fantasma que al macrismo le resulta muy conveniente. Enterrado hace décadas el partido militar como factor de inestabilidad política, es por lo menos paradójico que sea el kirchnerismo el que asuma ese papel. ¿Estará el resto del peronismo detrás de deseos tan explícitos como los expresados por el jurista Eugenio Zaffaroni? No parece posible. En la provincia de Buenos Aires como en el interior del país, los caciques del PJ buscan un candidato razonable y salvar sus propios territorios, mientras esperan que sea la realidad social y económica la que complique el sueño reeleccionista de Macri. Justo en el momento en el que el Presidente se dispone a pedirles las declaraciones patrimoniales a sindicalistas que se han convertido en millonarios, su ministro de Trabajo, Jorge Triaca, necesitó de él para que lo salve de una renuncia. No es el mejor ejemplo un ministro que usa el cargo para nombrar a su empleada doméstica en un gremio intervenido, con un salario tres veces superior al que cobraba por cuidar la casa familiar. Triaca nombró allegados en la intervención del SOMU, en alegre simultaneidad con el juez responsable de ese caso, Rodolfo Canicoba Corral, por lo demás con graves sospechas en su contra. El gremialismo no parece tener autoridad moral para pedir el despido de Triaca, pero una franja considerable de los votantes de Cambiemos se siente con el derecho de preguntarse para qué acompaña a un gobierno que no empieza por hacer cumplir en casa una modificación significativa de los comportamientos de los funcionarios públicos. ¿Qué cambia si Cambiemos no cambia lo que prometió desterrar? Eso es parte del contrato simbólico que tienen los votantes con Macri. No es necesario que Elisa Carrió salga a recordarlo. Por: Sergio Suppo
Dicen que Buenos Aires es la ciudad más europea de América Latina, sin embargo, en cuestión de ciclismo en la vía pública, dista mucho en parecerse a Europa. La existencia y el cumplimiento de normas de tránsito, para los vehículos particulares y públicos, como para los ciclistas, parecen cumplirse cada vez menos. En los últimos días se escucharon muchas noticias sobre muertes de ciclistas que ameritan un análisis sobre las causas que las provocan, por ejemplo establecer las velocidades y la distancia de los vehículos con respecto a la bicisenda cuando deben adelantarse a una bicicleta. Deberían cobrar multas a los que no cumplan con la señalización de los semáforos, tanto a los peatones, ciclistas y el transporte. Para la mejor visibilidad del ciclista, establecer el uso de reflectores, para que se puedan ver a la distancia, y el personal de viabilidad que controle si las bicisendas se encuentran obstaculizadas por contenedores o vehículos estacionados. Apoyo la idea de evitar la contaminación ambiental y hacer un transporte más ecológico, ¿pero querer una Ciudad más habitable justificaría tantas muertes en el intento? Mabel Amen Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Repudian a Zaffaroni por "su deseo" de que se vaya Macri He leído con desagrado que el ex integrante de la Corte Suprema de Justicia, el juez Zaffaroni, tiene todavía el coraje de opinar públicamente sobre el actual Gobierno y su política económica. Me causó el mismo asco que me produce el enterarme diariamente de los millones de dólares de los dirigentes sindicales que se golpean el pecho vociferando por ellos y sus pobres trabajadores. Esto está superando todos los límites y deseo fervientemente que el Presidente de la Nación ajuste aún más el torniquete, consiga enderezar el rumbo del país y termine de desarticular y encerrar a la banda que manejó desgraciadamente su destino por 12 años y está queriendo, de cualquier forma, que se vaya. Ricardo E. Di Liscia Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. El doctor Zaffaroni ha sido miembro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha escrito numerosos libros, pero creo que tiene una visión muy singular de la jurisprudencia. En una ocasión, dijo que si alguien se llevaba un auto estacionado no era robo, porque ha sido abandonado. Ahora dice que este Gobierno se vaya lo antes posible, lo que significa, a mi entender, que no termine el mandato; en este caso creo que lleva la K bordada en el orillo, pues de otro modo no se justifica que se vaya antes de concluir su mandato, cuando ha sido elegido democráticamente. Yo no soy abogado ni he estudiado leyes, pero mi sentido común me lleva a hacer este comentario. Jorge Laitano Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Realmente, son desafortunadas las opiniones del ex juez Zaffaroni, diciendo que espera que todo empeore y que el Gobierno se vaya antes de tiempo, cuando en dos años tendremos oportunidad de examinar su gestión y cambiarlo por los votos, como debe ser. Su forma de interpretar la democracia, la división de poderes y el control de las instituciones es peligrosa, porque ya sabemos las consecuencias que trae. Si hay violencia y víctimas fatales, saqueos o atentados, ¿se hará responsable de sus temerarias palabras? Gerónimo De Simone Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
El discurso del Presidente de la Nación refiriéndose a la reforma laboral hace hincapié en que “todos debemos ceder un poco”, pero hay una gran diferencia entre el que tiene un poco y cede ese poco, siendo que en realidad estaría cediéndolo todo y el que tiene mucho y cede un poquito, dado que en ese caso no estaría cediendo nada. Con el tiempo aquel que tiene mucho seguiría ganando mucho más. A lo largo de nuestra historia y desde el punto de vista de las políticas económicas, la creación de empleo se dio en el marco de las políticas de gobierno que no avanzaron sobre reformas laborales que disminuyeran derechos. Se ha demostrado que las reformas laborales impuestas por las políticas de austeridad no mejoran los resultados económicos, por el contrario, causan grandes perjuicios a los trabajadores, cuyos efectos seguimos sintiendo en la actualidad. La suspensión de derechos a corto plazo tiene efectos destructivos a largo plazo. La historia se repite? Las reformas laborales, siempre fueron en perjuicio de los trabajadores, tomando el último periodo democrático desde el año 1983, Alfonsín quiso hacer una reforma Sindical, que perdió en el Senado por un voto, imposibilitando así cualquier tipo de reforma laboral. En el año 1996, el Fondo Monetario Internacional impuso condiciones para continuar con el otorgamiento de préstamos, una de ellas fue el avance con la reforma laboral, aconsejando una ley que flexibilice las relaciones laborales. Ese cambio llevó a una situación en la cual a los empresarios les resultaba más fácil contratar y despedir, dicha fórmula no dio los resultados esperados, ya que en relación a la cantidad de contratados hubo mayor cantidad de despidos. Siguiendo en esa línea de las contrataciones se crea en el año 1998 el monotributo, algo que llega para quedarse. Por otro lado, en los años 90 se crea otra modalidad de relación laboral, la tercerización del trabajo, una empresa contrata a otra empresa para que contrate a los trabajadores. Recordemos el episodio de Mariano Ferreira de 23 años, quien es asesinado el 20 de Octubre del 2010 por reclamar su incorporación a la planta del Ferrocarril y dejar de ser un contratado tercerizado. De la Rúa avanza con la Ley denominada “Banelco”, aprobada el 25 de Febrero del año 2000, en un marco de corrupción y sobornos , cuya aplicación significó la reducción de un 13% del salario a los empleados estatales y jubilados, avanzando también en la descentralización de los convenios colectivos para que las empresas puedan negociar directamente con sus delegados, omitiendo la intervención del sindicato La precarización laboral se imponía, un trabajador estaba a prueba tres meses, negociables hasta seis, estos trabajos eran en su mayoría requeridos por jóvenes, a este tipo de contratación se le llamo “contrato basura”. En la actualidad en nuestro país existen 4.500.000 de trabajadores en la informalidad, mas de 1.500.00 de desocupados, en Jujuy, el 43% de sus trabajadores tiene forma precaria de contratación, sin obra social, sin aportes jubilatorios, sin ART, ni contribuciones patronales por parte de sus empleadores. Jujuy se encuentra según datos del Ministerio de Trabajo de la Nación por encima de la media Nacional en trabajo informal. En estos días el Gobierno Nacional intenta avanzar de nuevo con una reforma laboral de matices parecidos a las anteriores, proponiendo algunas modificaciones a la ley de contrato de trabajo e igualando la relación de fuerzas entre el empleador y el empleado, siendo esto inconstitucional. Cualquier abogado laboralista puede dar cuenta de la desigualdad entre las partes y la debilidad en que se encuentra el trabajador. Cuando se celebra un contrato laboral, hay diferencia de poder entre el empleador y el trabajador, no se encuentran en igualdad de condiciones. Si llegara a avanzar este borrador de 145 artículos, que van en dirección a un proceso de debilitamiento de los mecanismos de protección social, como trabajadores debemos estar en alerta ante los avances sobre los derechos laborales adquiridos por hombres y mujeres de distintas generaciones a lo largo de la historia de nuestro país y del mundo. Dicho documento pone en cuestión el artículo 12 de la ley de Contrato de Trabajo, que define el principio de la irrenunciabilidad, un trabajador no puede renunciar a derechos consagrados en el convenio colectivo al que pertenece, de manera que se reinstala la renegociación individual de las condiciones de trabajo en el ámbito laboral. Reduce la prescripción de reclamo de los derechos ante la justicia, en la Ley actual un trabajador tiene dos años para reclamar y esto se reduciría a un año. En los fueros civiles para cualquier ciudadano la prescripción de los reclamos de cualquier índole es de 5 años. Plantea un blanqueo laboral, o sea que para aquellos empleadores que tienen trabajadores en negro, o sea que están en fraude laboral, el estado le perdona hasta 5 años el pago de aportes por ese empleado, perjudicando así al trabajador. Cabe destacar que ese empleado, mientras no estaba registrado, pago todos sus impuestos, mientras que empleador en esos mismos años no lo hizo por un trabajador registrado, y se le es perdonado. Baja de los aportes patronales, ya lo dijeron Caballo y Martínez de Hoz al igual que en este proyecto, liberar las fuerzas productivas de la Nación, aportando menos a las jubilaciones, a las pensiones y al PAMI. Se cree que bajando la carga patronal el empresario va invertir, esto ya sucedió y terminamos en la crisis del 2001. También habla de la responsabilidad solidaria de la tercerización, dejando de controlar por parte de la empresa contratante si la empresa tercerizada realizó o no los aportes al día de sus trabajadores. Banco de horas en remplazos de las horas extras, si un trabajador realizo en su tarea laboral 10 horas (siendo la jornada laboral de 8 horas), 2 horas quedarían en un banco de horas, que podrían ser adquirirlas otro día, restando esas dos horas que se encuentran en el banco, realizando una jornada de 6 horas. Se propone tener como una alcancía para su propio despido, al trabajador le van a descontar de su salario su futuro despido, sería el monto de su indemnización. Hoy la indemnización se computa mediante el mejor salario multiplicado por cada año de antigüedad, está previsto en el borrador bajar un el 40% el costo a los despidos, borrando varios ítems remunerativos de un asalariado registrado por ej. Antigüedad, actas de convenios, pagos de títulos universitarios. La suma de todos los ítems es el conformado total, la modificación que se quiere hacer es calcular la indemnización solo sobre el salario básico. Nos da reflexionar sobre un ejemplo simple, si abarato los costos de la nafta voy a vender más nafta, si abarato el costo de la leche voy a tener más consumo de lecha y si yo abarato los costos de despidos voy a tener más despidos. Debilitando la Ley de Contrato de Trabajo crea la figura del trabajador independiente, “Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente”. Con relación a los jóvenes quieren impulsar el Fomento al empleo joven, cargas reducidas de trabajo, sin cargas patronales, si aportes de ningún impuesto, ni seguro de salud, ni indemnización si despido, son empleos para tareas puntuales que se usan y se descartan. Constitución Nacional Argentina. Conquistas de derechos de trabajadores y trabajadores. Constitución Nacional de 1853 Art. 14.- consagra los derechos políticos y civiles de los habitantes de la Nación. Art. 16.- consagra la igualdad de todos los habitantes ante la ley. Constitución Nacional de 1949 Consagra los derechos del trabajador y la trabajadora, de la ancianidad y de la familia (que comprende los derechos de las mujeres y de niñas y niños). Capítulo III Derechos del trabajador Art. 37.- Del trabajador 1. Derecho a trabajar. 2. Derecho a retribución justa. 3. Derecho a la capacitación. 4. Derecho a condiciones dignas de trabajo. 5. Derecho a la preservación de la salud. 6. Derecho al bienestar. 7. Derecho a la seguridad social. 8. Derecho a la protección de su familia. 9. Derecho al mejoramiento económico. 10. Derecho a la defensa de los intereses profesionales. Convención Nacional Constituyente de 1957 - artículo 14 bis Se incorpora el Art. 14 bis que reintroduce los derechos sociales consagrados por la derogada constitución de 1949. Único artículo incorporado por la Convención Nacional Constituyente de ese año. Luego de sancionar este artículo, la Convención no pudo sesionar más por falta de quórum. En este artículo se enumeran los derechos que se refieren a las trabajadoras y los trabajadores, tanto en el orden de las relaciones individuales cuanto colectivas, a saber: Condiciones dignas y equitativas de labor. Jornada limitada. Descanso y vacaciones pagas. Retribución justa. Salario mínimo vital y móvil. Igual remuneración por igual tarea. Participación en las ganancias de la empresa. Protección contra el despido arbitrario. Estabilidad del empleo público. Organización sindical libre y democrática. Derecho de huelga. Constitución - Reforma de 1994 Incorpora cláusulas que incluyen los derechos de las mujeres en las siguientes temáticas: 1. Reconocimiento con rango constitucional de los tratados y convenciones sobre Derechos Humanos, tales como la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la que en su Art. 11 establece la igualdad en el empleo (Art. 75, inc. 22 CN). 2. Facultad del Congreso Nacional de promover medidas de acción positiva con relación a las mujeres, que garanticen la igualdad de oportunidades y de trato y el pleno goce de los derechos reconocidos por la Constitución y los tratados internacionales. (Art. 75 inc.23 CN) Ley de Contrato de Trabajo (LCT) N° 20.744 y sus leyes modificatorias Desde 1974 la Ley de Contrato de Trabajo regula las relaciones individuales del trabajo en el sector privado, estableciendo un piso bá¬sico de derechos. Es complementada por los estatutos profesionales que se aplican en algunas actividades, por los Convenios Colectivos de Trabajo y por las leyes de seguridad social y de accidentes de Trabajo. Las disposiciones de la L.C.T. no se aplican a: las trabajadoras y trabajadores dependientes de la administración pública nacional, provincial o municipal, excepto que por acto expreso se los incluya en la misma o en el régimen de las convenciones colectivas de trabajo; ni a las trabajadoras y trabajadores del servicio doméstico; las trabajadoras y trabajadores agrarios. Estos grupos excluidos de la L.C.T. cuentan con una regulación específica. Todas las resistencias antes los avances de los derechos laborales fueron siempre resistidos dependiendo de la época por un sector del sindicalismo, sosteniendo mediante planes de lucha el aumento de la desigualdad y la precarización del empleo. En los últimos años nos vienen hablando de crear empleos de calidad, como está planteado en la reforma, tendremos sectores donde ésto no se va a cumplir, dando paso a una continua pérdida de derechos laborales y calidad del empleo. Sabiendo que el mayor problema que tiene nuestro país es la desigualdad, tenemos la oportunidad y el gran desafío de modernizar la propuesta política, económica y social, ajustándola a una nueva agenda de justicia social. “La robótica, la era digital, la velocidad de la economía 4.0 ya impactó sobre nuestras vidas y lo hará con mayor fuerza cada día que pase. Es necesario que seamos protagonistas de este proceso, redistribuyendo oportunidades, facilitando la economía colaborativa sin barrer con el empleo. Hoy todos nosotros realizamos a través de nuestros celulares trabajos que antes generaban empleo: venta de entradas para espectáculos, trámites bancarios, organización de viajes, consultas médicas. Son múltiples los rubros que ya han sido afectados y lo serán aún más. No podemos tapar el sol con la mano. Debemos construir una agenda que convierta estos avances en oportunidades y no en una amenaza. Debemos redistribuir los ventajas que genera el salto tecnológico”. Muchos de los problemas que debemos afrontar son viejos, otros son más recientes. Algunos son fruto de la falta de continuidad; otros, resultado de desaciertos. Provengan de donde provengan estos problemas, necesitamos una nueva agenda para afrontarlos. No podemos oponernos al progreso, la efectividad y la mejora continua. Ahora bien, la gran pregunta es cómo hacerlo sin renunciar a las conquistas sindicales y a los derechos laborales.
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